Sábado en la noche. En el ambiente se respira un olor poco frecuente, casi totalmente nuevo para mí, una mezcla entre concepción errada de la realidad y una pizca de esperanza mal enfocada.Ese sábado en la noche parecía un día cualquiera; como cualquier día, cada día es especial para alguien, y la especialidad de éste ya estaba dispuesta en mí.
Y es que sólo esa fragancia embriaga a cualquiera. Esa fragancia embriaga hasta caer encima de las nubes, y luego sentir la naturaleza en tu espalda y por debajo de tu cabeza. Y es que la cantidad de sentimientos encontrados no es mínima. Y es que ese par de perlas doradas, hace sentir a cualquiera el olor del ambiente. Que extraño volver a pensar que algo pasaría...
Obviamente este día rutinario quedará marcado para siempre, sería estúpido pensar que no... ¡qué mal caer en la superficialidad de la cual siempre estuve cuidadoso de no hacerlo!
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