
Está lloviendo, y me siento mal. No es que no me guste la lluvia ni los días nublados, es solo que a veces no me agrada como actúas. Y es cada gota de lluvia la que empapa mi alma. Y es cada nube gris que cubre al sol, las que no me dejan ver la luz de tus ojos, las que opacan mi día. ¿Por qué lo haces? ¿Acaso no te importa empañar mis ojos? Y si es así, no te importa opacar mis días. Me gustaría no darle importancia; me gustaría ser capaz de consolar mi alma. Despejar el cielo y sentir el olor a 'día después de la lluvia'. Me encantaría aparentarlo, pero no es lo que siento. Lo que siento es que no te puedo dejar de lado..., y es que de verdad me importa demasiado cómo se encuentra el clima en tu alma... es decir, no me gustaría para nada que tu día estuviese igual que el mío, porque tus hermosos ojos no merecen ver un día opaco.
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