viernes, 25 de junio de 2010

Cinco veces cinco

Lo malo es que tengo excelente memoria para las fechas. Recuerdo perfectamente las escenas. Día sábado, 3 de la tarde o quizás más temprano. El llamado, el almuerzo apurado. El "llega temprano". ¿Arrepentido? No sé, pero completamente decepcionado. Recuerdo. Subimos, bajamos y entré. Mecánicamente. "Tal vez llegue alguien". ¿Tierno? Yo diría decepcionante para tí. Mecánicamente salí, y subimos y bajamos nuevamente. Nos apresuramos a tomar el primer bus, ya que teníamos una cita pendiente. Durante esos minutos te noté muy agitada y seria, tal vez porque apresuramos mucho el paso, y tan solo quise preguntar qué te sucedía. Nada. Pero, ¿estás bien? Nada. Siempre la respuesta ha sido la misma. Nada. ¿Qué piensas? Que la eternidad no juega a nuestro favor. Puñalada al pecho. Sinceramente sus pensamientos tan radicales nunca se habían pasado por mi cabeza. Si es así, entonces ¿por qué seguir?
¿Y quién es la causante de esto? La Prisa.

No hay comentarios: